Taller de Lectura Compartida: Adivina quién soy yo, Rusly Cachina. Kairat
Cuando terminó de hablar, se hizo el silencio. No de esos que te confinan, sino de los que te hacen sentir íntimamente conectada a otro ser humano, a la humanidad entera. De aquí a Guinea, ida y vuelta.
Fue un silencio acompañado por el cruce de miradas, la escucha de la respiración propia y ajena o la conciencia de tantas ondas girando dentro y por encima de nuestras cabezas, con tantos mimbres como Rusly había tocado: la infancia como patria, los vínculos seguros, el juego para ser y trascender, el amor y la identidad, el dolor tan profundo que provoca la discriminación y el maltrato sutil o extremo, la falta de referencias, la lucha individual y la importancia del apoyo mutuo, las revelaciones, el exilio, el racismo y la xenofobia fuera y dentro de la propia comunidad, el crecimiento y el nacimiento de la conciencia política con mayúsculas.
“Adivina quién soy yo” es un cuento infantil maravillosamente escrito e ilustrado -quita el hipo la ilustración de Berta Cusó-, y lo es tanto para pequeños como para grandes, pero es que es mucho más que eso. Es un acto de sanación, de generosidad, es una revelación valiente, crítica y comprometida. Lo que en él se dice sale de las tripas, de la necesidad de sanar y de compartir, porque siempre necesitamos referentes en nuestras vidas pero mucho más en la infancia.
En plena celebración del día del libro, el domingo, 26 de abril, tuvimos el lujo de asistir a una actividad del club de lectura en el local de la AVC.
Clara Redondo volvió a regalarnos una experiencia única: primero, leer un cuento maravilloso como es “Adivina quién soy yo”, de Rusly Cachina, mujer trans y activista “sexiliada” en Madrid desde su querida Malabo y, segundo, participar en un encuentro con la propia autora, de la mano de Marisa Mañana.
Gracias a las tres por su generosidad y sabiduría, y a todas esas mujeres que saben darle el punto exacto al arroz con leche, o lo intentan.






